
Por Alejandra Olivera
Con consignas como “¡Por amor a Puebla, fuera el Cablebús!” y “¡Armenta entiende, queremos áreas verdes!”, decenas de ciudadanos y activistas ambientales se manifestaron en rechazo al proyecto del nuevo sistema de transporte público en la capital poblana.
Los inconformes advirtieron que la obra provocará un “ecocidio”, ya que para la construcción de estaciones y torres, las autoridades han informado que 746 árboles serán removidos y trasplantados.
No obstante, los participantes señalaron que no hay garantías para que dichos ejemplares sobrevivan, ni tampoco para que crezcan los 10 mil árboles que se sembrarán para subsanar el daño ambiental.
Lo anterior, al señalar que un árbol tarda décadas en alcanzar la capacidad de servicios ambientales oxígeno, sombra, regulación térmica que ya brindan los ejemplares de 40 o 50 años que serán removidos.
Asimismo, acusaron la omisión de autoridades estatales para socializar el proyecto, pues los vecinos de puntos donde se instalarán torres, solo se enteraron de su colocación por las obras que iniciaron en días previos.
Por lo anterior, consideraron que el proyecto que se prevé sea una de las obras emblemáticas de Alejandro Armenta Mier se convertirá en un “elefante blanco”, ya que no soluciona de fondo el problema de movilidad.









