

El sector político de Puebla hizo “mutis” tras darse a conocer la liberación del exgobernador Mario Marín Torres, quien regresará a vivir a la capital del estado para permanecer en arraigo domiciliario, acusado por el delito de tortura en agravio de la periodista Lydia Cacho.
Luego de que la jueza de Quintana Roo, Angélica del Carmen Ortuño Suárez ordenó el cambio de medidas cautelares para revocar la prisión preventiva justificada en favor del exmandatario estatal, ningún personaje político emitió alguna postura al respecto.
Dirigentes estatales de partidos políticos, diputados locales, legisladores federales, alcaldes e inclusive funcionarios públicos, se abstuvieron de pronunciarse sobre el tema públicamente, a pesar de la relevancia que tiene a nivel nacional.
Fue la mañana del sábado 10 de agosto cuando la periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro anunció a través de redes sociales que la jueza Angélica Ortuño dejaría en libertad a Mario Marín, al considerar que no es necesario la prisión preventiva.
Como parte del fallo, se ordenó que el exgobernador permanezca en arraigo domiciliario en un fraccionamiento ubicado en la colonia Xilotzingo de la ciudad de Puebla, deberá portar un brazalete electrónico y pagar una multa de 100 mil pesos.
La liberación de Mario Marín se dio tres años y medio después de que fuera aprehendido en Acapulco, Guerrero, acusado por ordenar actos de tortura y privación ilegal de la libertad en contra de Lydia Cacho, autora del libro “Los demonios del edén”, en el cual exhibió una red de pornografía y explotación sexual infantil.