Más de 150 mil almas unidas por la fe llegan a Tejalpa

Por: Canal 80 de Atlixco

TEHUITZINGO, PUE.- En la Mixteca poblana, la fe no se explica, se camina.

Cada año, miles de personas llegan hasta #SantaCruzTejalpa, en el municipio de #Tehuitzingo, pero en este 2026, la escena es aún más impactante, carreteras llenas, bicicletas avanzando en grupo, familias enteras caminando bajo el sol o la luna, todas con un mismo destino, el santuario del Señor de Tejalpa, el llamado Cristo Moreno.

Aquí, la devoción no tiene límites

Desde distintos puntos del país, peregrinos salen días antes, algunos desde comunidades cercanas, otros desde estados como #Oaxaca, #Guerrero o #Veracruz.

Entre ellos está Juan García Medel, quien desde hace más de 15 años realiza el recorrido en bicicleta junto a su familia.

No es un paseo, es una promesa, “nos detenemos solo para comer o tomar agua, nuestra fe es la que nos mueve”.

Lo que comenzó con unos cuantos, hoy es una caravana de decenas, incluso cientos de ciclistas que avanzan como una sola familia.

Milagros que sostienen la fe

En Tejalpa, cada historia tiene un motivo, algunos llegan a pedir, otros, a agradecer.

Hay relatos de enfermedades que sanaron, diagnósticos que cambiaron y vidas que, aseguran, fueron tocadas por la intervención divina.

Un padre recuerda cómo su hijo, a quien le dijeron que no caminaría, hoy corre, otro, cómo una amputación total se convirtió en una parcial tras encomendarse al Cristo.

No son historias aisladas, son las razones por las que regresan, año con año.

La noche donde la fe se pone a prueba

Cuando cae la noche, el pueblo se transforma, las luces bajan, los rezos comienzan, el silencio pesa y entonces sucede algo que desafía la lógica, los peregrinos caminan de espaldas.

Durante hasta 12 horas continuas avanzan lentamente sin darle la espalda al Señor de Tejalpa, cada paso es medido, cada dolor ofrecido, porque no es un recorrido, es una manda.

De una aparición humilde a un santuario de fe

Pero esta historia no comenzó con multitudes, todo se remonta al año 1650, cuando, según la tradición oral, la imagen del #SeñorDeTejalpa apareció de manera milagrosa en una vivienda humilde de la comunidad.

Al principio, la imagen fue resguardada por familias del pueblo, quienes comenzaron a rendirle culto de manera sencilla, entre rezos y pequeñas reuniones.

Con el paso del tiempo, los relatos de milagros comenzaron a multiplicarse, la fe creció, los visitantes aumentaron y la necesidad de un espacio digno se volvió inevitable.

Así, los propios habitantes con esfuerzo comunitario, cooperación y devoción impulsaron la construcción de un templo.

Primero fue una capilla modesta, después, con los años y las donaciones de fieles entre migrantes, se transformó en el santuario que hoy recibe a miles.

Cada piedra, cada muro, cada ampliación, lleva consigo la historia de un milagro, una manda o un agradecimiento.

Hoy, ese templo no solo resguarda una imagen, resguarda siglos de fe viva.

De miles a cientos de miles, la magnitud de la fe

Lo que antes era una celebración regional, hoy es un fenómeno multitudinario, hace años se hablaba de 10 o 20 mil asistentes, hoy en este 2026, se estima la llegada de más de 150 mil personas.

Las calles se llenan, las casas se abren, el pueblo entero se convierte en santuario, hoy Tejalpa ya no es solo una comunidad,
es el corazón espiritual de la Mixteca poblana.

Memoria viva, cuando la tradición vestía de estreno

Antes de esta magnitud, hubo raíces, durante décadas, la fiesta más importante era la del tercer viernes de Cuaresma, las familias viajaban a #IzúcarDeMatamoros por “el estreno”, ropa nueva para asistir a misa.

El pueblo se llenaba del aroma del caldo de habas con tortitas de camarón, las mujeres cubrían su cabeza con rebozo, los hombres se quitaban el sombrero al entrar al templo, el pueblo caminaba unido, como hasta el día de hoy.

Fe que no se rompe, aunque todo lo demás sí

Tejalpa ha cambiado, ha crecido, se ha transformado, pero hay algo que permanece intacto, la fe, esa que hace caminar kilómetros, esa que hace llorar en silencio, esa que incluso hace avanzar hacia atrás, porque en Tejalpa, creer no es suficiente, hay que demostrarlo.