Lamentable la violencia en Puebla

Poder de Mujer
Jésica Baltazares Osorio
No hay justificación para la violencia.
La manifestación que este martes dio MORENA en Puebla al irrumpir violentamente en el Hotel MM, romper cristales y atacar a quienes ahí se encontraban recibiendo las actas con los resultados del voto en cada casilla –como ocurre en todos los partidos políticos-, simplemente carece de todo argumento.
Particularmente porque no creo que un José Juan Espinosa que ha sido diputado local y presidente municipal, desconozca este hecho.
“Mapachera” acusaron.
Si saben lo que el término significa, y estoy segura lo saben, lo aplicaron bastante mal.
Y es que ¿cómo podrían tener ahí votos? ¿Entonces que habría contado el PREP?
Y no, no defiendo a uno ni a otro.
Me guío por la más elemental lógica. Si alguien recurrió a esas “prácticas” seguramente habrían sido planeadas para el día “D” y no para cuando la jornada electoral ha concluido.
¿Ya para qué? ¿O no?
Entiendo que cada partido defienda su postura. Entiendo que se acusen unos a otros, pero justamente por eso existen organismos electorales en donde pueden dirimirse todo tipo de diferencias legales.
Y aquí viene otra cuestión.
El que acusa, está obligado a probar.
A probar, sí, con elementos, no con violencia, no es en ese escenario donde pueden solucionarse las diferencias políticas.
¿Cuánta gente que votó por MORENA en Puebla hoy lo cuestiona?
Y es que entonces su máxima es “si no estás conmigo, estás contra mí”
¿O acaso la democracia es sólo cuando ellos ganan?
Muy riesgoso el actuar que tuvieron este martes.
¿Así van a representar a los poblanos?
No creo que esas estampas de violencia sean exigencias ciudadanas.
La gente votó por un cambio, pero uno para bien, para que este país sea mejor.
Más aún, la copiosa votación de este domingo no es terreno fértil para el fraude.
El ciudadano votó y eligió.
Si alguien tiene duda, que lo diriman en los Tribunales.
La violencia no es el camino.
Peleas callejeras no son defensa del voto.
E insisto, todos quienes se dicen políticos de cepa, saben que en cada partido hay siempre una recepción de las actas electorales como testigos oficiales del número de votos obtenidos en las casillas.
Lamentable.
Sólo resta una pregunta.
¿Y Andrés Manuel López Obrador que dirá al respecto, pondrá orden a sus huestes poblanas o preferirá mirar hacia otro lado?
Uff.
Su mensaje –o la falta de este-, será clave en su gobierno y la percepción que de éste se empieza a generar.
Pensaba escribir mi columna sobre las elecciones en Zacatlán y Chignahuapan, pero antes estos sucesos, mi análisis habrá de esperar unos días, sólo unos.
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