
Por Alejandra Olivera
Araceli Antonio Peña, esposa y madre de tres de las personas desaparecidas tras ingresar a la gruta de Chichicazapan en Cuetzalan, solicitó a las autoridades regular los servicios turísticos de aventura, así como fortalecer la capacitación y el equipamiento de los guías, al considerar que la tragedia pudo haberse evitado.En entrevista, relató que ella y su familia se encontraban en un restaurante ubicado junto a la presidencia municipal de Cuetzalan cuando observaron un anuncio sobre recorridos a la gruta.Al solicitar información, una persona les ofreció un paquete turístico y posteriormente fueron atendidos por otra persona, quien se presentó como guía y quien les indicó que ingresarán a la gruta para atajarse de la lluvia.De acuerdo con su testimonio, el guía únicamente portaba chaleco, casco y lámpara, equipo que consideró insuficiente para realizar una actividad de ese tipo, ya que no llevaba cuerdas ni otros implementos de seguridad. Además, señaló que el grupo ingresó a la gruta sin ningún sistema de apoyo o aseguramiento.”Confiamos en él porque nos dijo que no pasaba nada, que estábamos seguros adentro. Nosotros no conocíamos el lugar ni sabíamos si existía la posibilidad de una inundación”, expresó.Recalcó que sin hubiera supervisión sobre las condiciones en las que operan los guías, la tragedia se pudo haber evitado, sin embargo, sigue en espera del hallazgo de sus dos hijas y de su esposo.










