
Por: Josél Moctezuma
Plantones; marchas contra alcaldes; protestas por el Cablebús y por personas desaparecidas; quema de patrullas; el asesinato de un abogado a las puertas de una iglesia; seis municipios sin director de Seguridad Pública y el homicidio de un reportero, reflejan un escenario en el que la atención y la prioridad de garantizar la gobernabilidad en Puebla parecen encontrarse paralizadas.
*43 días de plantón en Acatlán
El municipio de Acatlán de Osorio cumplió 43 días con un plantón frente a la Presidencia Municipal. Mientras tanto, los ciudadanos enfrentan servicios públicos intermitentes y deficientes, particularmente en seguridad pública, recolección de basura, trámites administrativos y atención en salud.
Además, directores de distintas áreas continúan renunciando ante la falta de recursos, insumos y pago de salarios para desempeñar sus funciones.
El conflicto entre ciudadanos, regidores y la presidenta municipal derivó en una solicitud de revocación de mandato contra la alcaldesa Guadalupe Lucero Bárcenas, presentada ante el Congreso del Estado, sin que hasta el momento exista una respuesta. Tampoco se han dado a conocer los resultados de la auditoría que, según se informó, serían públicos desde la semana pasada. Sin soluciones de fondo, el plantón continúa.
*Falta firmeza
El responsable de atender este conflicto mantiene una actitud tibia, condescendiente y lenta. Los problemas se siguen prolongando para todo un municipio, mientras se percibe que se privilegian los intereses de la alcaldesa Guadalupe Lucero Bárcenas, quien ha respondido con una actitud desafiante, burlas e insultos en redes sociales hacia sus detractores.
Después de 43 días de diálogo y mesas de trabajo, parecería que la dependencia encargada aún no logra elaborar un diagnóstico que permita mejorar la salud de este “paciente llamado Acatlán”, que hoy permanece en una especie de terapia intensiva institucional.
*Caos en Huaquechula
En el municipio de Huaquechula, en apenas cuatro días, se registró una escalada de violencia que dejó seis personas fallecidas, tres patrullas incendiadas, un joven privado de la libertad que posteriormente apareció sin vida en un campo de béisbol, otro hombre ejecutado a un costado de la carretera, así como el asesinato de una mujer adulta mayor y la agresión contra su nieta dentro de su domicilio.
Hasta el momento, ninguno de estos casos registra personas detenidas. En uno de los hechos, un grupo armado irrumpió en una vivienda para ejecutar a tres de sus presuntos rivales.
El Ayuntamiento de Huaquechula debe insistir ante la Fiscalía General del Estado para agilizar las investigaciones y castigar a los responsables del homicidio de la adulta mayor y de la agresión contra su nieta en la comunidad de Soto y Gama.
La gobernabilidad y la seguridad colapsaron en cuestión de días. Durante años, Huaquechula ha sido considerado un municipio tranquilo y atractivo para el turismo. Hoy, resulta indispensable fortalecer la estrategia de seguridad con el respaldo de la Secretaría de Seguridad Pública, la Marina y la Guardia Nacional.
*Es momento de actuar, no de parálisis institucional
La falta de solución al conflicto político en Acatlán de Osorio ha profundizado la polarización social. Existe un evidente hartazgo ciudadano y un creciente descontento por la parálisis institucional.
La desconfianza hacia las autoridades municipales y estatales aumenta conforme las demandas permanecen sin respuesta, alimentando un conflicto social que, desde la perspectiva de muchos ciudadanos, ha sido reducido por quienes deben resolverlo a un simple pleito político.
*¡Oh! ¿Y ahora quién podrá salvarnos?
El 911 no responde auxilios
Los asaltos a mano armada regresaron a la autopista Puebla–Atlixco. La madrugada del sábado 25 de julio, alrededor de las 00:15 horas, una familia fue interceptada por un vehículo que activó luces estroboscópicas. Al creer que se trataba de una patrulla, se detuvieron en el kilómetro 13+500 para atender la supuesta indicación policial. Sin embargo, quienes descendieron del vehículo eran delincuentes armados con rifles de alto poder, quienes los despojaron violentamente de todas sus pertenencias.
*La Policía Estatal llegó horas después
Quienes primero brindaron apoyo fueron trabajadores encargados del mantenimiento de la carpeta asfáltica. Ellos llamaron al número de emergencias 911, pero no obtuvieron respuesta inmediata.
Tras varios intentos, aproximadamente una hora después, lograron comunicarse con un operador del C5. Lo más preocupante fue que la primera patrulla llegó varias horas más tarde, cerca de las 04:00 de la madrugada.
Lo ocurrido resulta especialmente grave porque sucedió sobre la Vía Atlixcáyotl, donde las autoridades han asegurado que existe vigilancia permanente por parte de la Policía Estatal.
Surgen, entonces, varias preguntas: ¿qué ocurre con el servicio del 911 y sus 70 operadores, si diariamente reciben alrededor de nueve mil llamadas?
¿Este auxilio fue considerado una falsa alarma; los operadores sí canalizaron el reporte, pero no había unidades disponibles para atender la emergencia?
A 72 horas del violento asalto, el área de comunicación social de la Secretaría de Seguridad Pública aún no ha emitido un posicionamiento sobre la atención brindada a la familia afectada.
Nos leemos pronto…














