

Juan Carlos Vázquez Hernández
El Club Puebla recibió en el césped del dos veces mundialista Estadio Cuauhtémoc a La Fiera del León, en una auténtica batalla llena de dramatismo, postes retumbando y un golazo de antología que encendió la tribuna; sin embargo, las emociones no bastaron y el empate 1-1 deja las aspiraciones camoteras de Liguilla pendiendo de un hilo y a la deriva de un milagro matemático. Un desenlace agridulce e inédito para los “Camoteros” que, pese a jugar la recta final con superioridad numérica, volvieron a quedarse cortos en casa cuando más necesitaban el triunfo.
El silbante Jorge Abraham Camacho daba el pitazo inicial y el encuentro arrancó con una intensa disputa por el esférico en medio campo. “La Franja” intentaba hilvanar jugadas al frente mediante los desbordes de Omar Moreno y asociaciones con Mathías Tomás, incluso ahogando el grito de gol luego de un derechazo de Luifer Hernández que terminó siendo invalidado por una posición adelantada. La fiera comenzó a volcarse con todo al frente y el marco camotero se convirtió en un verdadero frontón donde la fortuna le sonrió a los de casa: primero un fogonazo raso raspó la base del poste izquierdo, y minutos después, en una internada a velocidad por la banda, con un pase por abajo tocaba la puerta, pero el guardameta local, Ricardo Gutiérrez contenía el balón. Sin embargo, tanta fue la insistencia visitante que la muralla terminó por ceder al minuto 42; tras un desborde por la banda y un centro raso y preciso al área, Ismael Díaz apareció para prender la esférica de zurda y mandarla al fondo de la red, poniendo el 0-1 con el que nos fuimos al descanso.
Iniciaba el segundo tiempo y el dramatismo se mantuvo en la Angelópolis. León buscaba sentenciar el encuentro y volvió a estremecer el arco poblano cuando, en una tercera jugada de alarido dentro del área, el esférico volvió a rozar dramáticamente en el metal ante la mirada atónita de la zaga “camotera”, posteriormente “la fiera” en una internada a velocidad por la banda, un potente derechazo reventó el travesaño con tal rencor que hizo retumbar todo el coloso de la colonia Maravillas.
Con el marcador en contra, el estratega local Gerardo Espinoza arriesgó el todo por el todo y mandó al césped a Óscar Villa, Heriberto Jurado y Eduardo Armenta. La apuesta dio frutos de manera épica en la recta final del cotejo: al minuto 86, tras un tiro de esquina y un rechazo de puños del arquero rival, el balón botó en la media luna a la posición de Eduardo Armenta, quien sin dudarlo ni un segundo prendió la pelota con un empeine seco, firmando una volea majestuosa que se incrustó directamente en el ángulo superior derecho para decretar el 1-1 e incendiar la tribuna.
En los minutos de compensación, el cuadro guanajuatense se quedó con diez hombres tras la expulsión con roja directa de Jordi Cortizo por una agresión sobre Heriberto Jurado. Pese a la tensión y el ambiente candente en la cancha, el silbante cumplió estrictamente con los cuatro minutos de agregado previamente señalados, decretando el final del encuentro al minuto 94. Con el silbatazo final de Jorge Abraham Camacho, el Puebla rescató un agónico empate 1-1 en casa, sobreviviendo a los postes y castigando el perdón del rival con un golazo de antología. Con esto el club puebla queda en la cuerda floja de la liguilla, dependiendo de combinaciones de resultados para mantenerse en la octava posición.
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