El Cereso San Miguel, es calificado con 7.05

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Por Raúl Torres Salmerón

*Pese a los problemas, así lo ve la CNDH; Barbosa construirá cinco nuevos reclusorios

Pese a que en muchas partes del país, hay motines y fugas de reos, en la principal cárcel poblana el Centro de Readaptación Social  (Cereso) de San Miguel tiene una calificación aprobatoria de 7.5 otorgada por el informe Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria que realizó la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), con fecha de 2018.

El pasado mes de septiembre, el gobernador Miguel Barbosa Huerta anunció que serán cinco, los centros penitenciarios que proyecta construir en su gobierno. Habrá un gran reclusorio, con capacidad de 4 mil personas, para aligerar la congestión con que opera el Cereso de San Miguel, en Puebla Capital.

Sería un penal estatal de mediana seguridad, en la Zona Metropolitana, con inversión de 4 mil millones de pesos, a través de Asociaciones Público Privadas. Los otros cuatro reclusorios serán regionales con capacidad promedio de mil internos, además de un área para mujeres, separadas y equipadas, estarían situados en los municipios de Teziutlán, Huauchinango, Tehuacán e Izúcar de Matamoros.

Los más viejos de la región recuerdan apenas que el último motín en las cárceles poblanas, excepto pocas fugas menores en Ceresos del interior del estado, fue en el año 1988. Lo anterior es una demostración de que el sistema carcelario no está tan mal, comparado incluso con otros estados.

EL DIAGNÓSTICO NACIONAL DE 2018

El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2018, respecto al Estado de Puebla, indica que los Ceresos peor evaluados en garantizar la integridad del personal, la estancia, digna, condiciones de readaptación, así como de gobernabilidad, son los que se encuentran en Tecamachalco, en Acatlán de Osorio y en Zacatlán.

En tanto, los reportes de la CNDH han reiterado que el penal de San Miguel, ubicado en Puebla Capital, está sobrepoblado y las personas que ahí habitan duplican la capacidad de atención, por lo que es importante atender el hacinamiento que ahí se registra.

El diagnostico habla de los penales federales, pero ninguno se ubica en el Estado de Puebla, pero en términos generales “las prisiones estatales y federales en México tienen personal insuficiente y malas condiciones de higiene, pero ya son sitios menos peligrosos y menos hacinados”.

La CNDH informó que 84 % de las 165 prisiones estatales inspeccionadas tenían personal insuficiente; 76 % no separaban en forma adecuada a reos sentenciados de aquellos que seguían a espera de juicio y 72 % presentaban problemas de higiene.

Sin embargo, los motines y riñas en los penales disminuyeron de mil  43 en 2017 a 892 en 2018. Los homicidios al interior de las cárceles bajaron de 104 en 2017 a 31 en 2018.

De las prisiones estatales, 34% presentaron sobrepoblación, lo que no ocurrió en ninguna de las 21 prisiones federales. Las cifras representan un avance para los reclusorios que con frecuencia registraban sobrepoblación.

En calificación mayor a 8 se ubican los Estados de Guanajuato, Querétaro y Coahuila.

Hay 21 estados con calificación entre 6 y 8. Puebla tiene un promedio 6.05. El Cereso de San Miguel tiene 7.05 de calificación.

En calificación menor a 6 se ubican Veracruz, Sinaloa, Zacatecas, Hidalgo, Guerrero, Nayarit, Tamaulipas y Baja California Sur.

San Miguel tiene actualmente una capacidad para mil 987 hombres y 346 mujeres, pero la población es de 3 mil 171 hombres y 304 mujeres.

ATENCIÓN Y DESATENCIÓN EN SAN MIGUEL

Durante la supervisión de la CNDH, se detectó que debe prestarse atención en los siguientes temas: Sobrepoblación, hacinamiento, supervisión del funcionamiento del centro por parte del titular, insuficiencia de programas para la prevención y atención de incidentes violentos, falta de prevención de violaciones a derechos humanos y de atención en caso de detección.

Respecto a la atención a los internos, destaca que existe gobernabilidad pues hay normatividad que rige al centro en reglamentos, manuales, lineamientos y disposiciones aplicables, así como su difusión y actualización y la capacitación del personal penitenciario.

Asimismo, en la reinserción social del interno existe la integración y funcionamiento del Comité Técnico y la vinculación de la persona privada de la libertad con la sociedad.

Sobre los grupos de internos con requerimientos específicos, hay la atención a mujeres y menores que viven con ellas, la atención a personas que viven con VIH y SIDA, y la atención a personas LGBTTTI.

INTERNA OBTIENE TÍTULO PROFESIONAL

En marzo de 2018, en el marco de la ceremonia del Día Internacional de la Mujer y como parte del convenio de educación en línea celebrado con el Instituto Tecnológico de Monterrey campus Puebla, la Dirección General de Centros de Reinserción Social (CERESOS), perteneciente a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), hizo entrega del título profesional a nivel licenciatura a una mujer privada de la libertad.

El entonces Director de Ceresos, Ignacio Molina González, realizó la entrega de un título universitario, que acreditó a una interna con los estudios de nivel superior en Administración de Empresas.

A la fecha, dentro del proceso de reinserción, 50 personas al interior del CERESO de San Miguel quienes estudian en línea, haciendo uso de este convenio.

Así las cosas, no está tan mal el asunto de gobernabilidad en el Cereso de San Miguel.

EL ÚLTIMO CASO POBLANO

En 1988, en el Cereso de Puebla, los homicidas Jorge Pellegrini y Florentino Fajardo, organizaron un motín contra el preso que manejaba la prisión, apodado El Mongol. Incluso hay leyendas y testimonios que señalan que Fajardo le sacó el corazón al Mongol y se lo comió frente a los reos.

Otra leyenda habla de que Pellegrini y Fajardo descuartizaron al Mongol y luego lo dieron como comida a los reos. Parte del cuerpo, descuartizado, se guardó en bolsas de plástico.

En el resto del país, la situación carcelera es candente. El último caso, luego de la captura y liberación de Ovidio Guzmán en Sinaloa la semana pasada, se reportó con motivo de los incidentes la fuga de 55 reos del penal de Culiacán.

El lunes 30 de septiembre, el Gobierno del Estado de Nuevo León, cerró el famoso penal de Topo Chico, un vetusto inmueble de 76 años de existencia y todo un monumento a la ingobernabilidad, a las fallas carcelarias del país con publicidad muy negativa. Hubo fugas, asesinatos, extorsiones y autogobierno del crimen organizado.

Asimismo, el 12 de septiembre de 2019, una riña entre internos del Reclusorio Oriente de la CDMX, provocó la muerte de un reo y ocho lesionados.

El 24 de septiembre de 2019, se registró un motín en el Centro de Reinserción Social del Estado de Tabasco (Creset), cerca de Villahermosa, con resultado dos internos muertos y cinco heridos.

El 10 de agosto de 2019, seis reos intentaron fugarse del penal de Tenancingo, Estado de México, y un custodio resultó herido por frustrar la huida.

En fin, como escribió Miguel Hernández (España, 1910-1942) en su poema Visión de Sevilla:

Se nubló la azucena,

la airosa maravilla:

patíbulos y cárceles degüellan los gemidos,

la juventud, el aire de Sevilla.

 

Amordazado el ruiseñor, desierto

el arrayán, el día deshonrado,

tembloroso el cancel, el patio muerto

y el surtidor, en medio, degollado.

 

raultorress@hotmail.com