Día Mundial de la Alimentación: “El agua es vida. El agua nutre. No dejar a nadie atrás”.

                                                                                     MNC. Rosa María Salmerón Campos 

El 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación. Año con año, desde 1945, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) convoca a las naciones de todo el mundo a unir esfuerzos con el objetivo común de crear conciencia a escala mundial y tomar medidas para acabar con el hambre y garantizar dietas saludables para todos. Este año la FAO nos invita a centrar la atención en el agua, recurso natural preciado e importante para la alimentación y la naturaleza, lanzando el lema “El agua es vida. El agua nutre. No dejar a nadie atrás”.

El agua es esencial para la vida y participa en prácticamente todas las funciones del cuerpo humano. Ayuda a regular la temperatura corporal, a mantener el pH y el volumen muscular; es medio de transporte de los nutrimentos y de los desechos ya que ayuda a eliminarlos; juega un rol importante como disolvente para reacciones bioquímicas; confiere flexibilidad, turgencia y elasticidad a los tejidos; regula el funcionamiento de aspectos físicos y cognitivos; por mencionar algunas.

Aproximadamente el 60 % del cuerpo humano está conformado por agua; dicho porcentaje cambia dependiendo la edad, el sexo y la situación fisiopatológica de cada individuo. Asimismo, los requerimientos de líquidos varían considerando no solo los aspectos mencionados, sino también: la tasa de sudoración, el clima, la composición corporal (porcentaje de masa muscular y de masa grasa de la persona), el nivel de actividad física (tipo, intensidad y tiempo que se realiza), hábitos de alimentarios y otros factores individuales y ambientales.

Pero el agua no solo tiene importancia dentro del organismo, el agua segura y suficiente facilita e impulsa el crecimiento económico de los países y contribuye a la reducción de la pobreza y prevención de las enfermedades. El objetivo 6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es: “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos” debido a que, alrededor del mundo, una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable salubre, dos de cada cinco personas no disponen de una instalación básica destinada a lavarse las manos con agua y jabón, y más de 673 millones de personas aún defecan al aire libre. En el Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo 2023 de la UNESCO se prevé que la población urbana mundial que se enfrenta a la escasez de agua se duplique, pasando de 930 millones en 2016 a 1700-2400 millones de personas en 2050, por lo que advierte un riesgo inminente de una crisis mundial del agua. Aunado a lo anterior, la contaminación del agua representa un gran desafío para la salud humana y el medio ambiente.

En junio del 2023 Alicia Muñoz Espinosa y colaboradores publicaron un artículo acerca de la inseguridad del agua en hogares mexicanos, tomando datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) Continua 2021 y 2022 en donde se explica que la “seguridad del agua” contempla cuatro dimensiones: acceso (capacidad del individuo/hogar para obtener agua), disponibilidad (que el agua esté físicamente presente), uso (cómo se emplea el agua a la que tienen acceso los individuos) y estabilidad (existencia sin interrupciones de las tres dimensiones anteriores al mismo tiempo, de manera continua). Por tanto, la inseguridad del agua en los hogares se define como la incapacidad de acceder y beneficiarse de agua adecuada, confiable y segura para el bienestar y una vida saludable. Con base en la Escala de Experiencias de Inseguridad del Agua en el Hogar (The Household Water Insecurity Experiences, HWISE, por sus siglas en inglés), los resultados arrojaron que la prevalencia de inseguridad del agua en 2021 fue de 16.3% mientras que en 2022 de 16.5%. En 2021, 15.2% de hogares en localidades rurales tuvieron inseguridad del agua y en 2022 fueron 17.2%, concluyendo que México debe tener un plan de acción intensivo para resolver el deterioro ambiental, la escasez y contaminación del agua pues la seguridad hídrica para la población es un asunto de seguridad nacional.

Como hemos visto, el tema del agua abarca varias esferas, mismas que están interrelacionadas. Por un lado, debemos asegurarnos de beber suficiente agua para que nuestro organismo funcione adecuadamente, pero, por otro, debemos cuidar y utilizar conscientemente el recurso vital, ya que se requiere para la agricultura o la higiene.

La autora es académica de la Universidad Iberoamericana Puebla
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