Chavela Vargas y sus Mujeres

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“Ponme la mano aquí, Macorina, ponme la mano aquí!” Así es como recuerdo a María Isabel Anita Car­men de Jesús Vargas Lizano, mejor conocida como Chavela Vargas, quien fue un personaje fuera de serie. Pensa­ba entrevistarla en alguna ocasión, pe­ro esto no fue posible, sólo para pregun­tarle ¿dónde quería que Macorina le pu­siera la mano?
En el marco de una década sin ella, cinco reconocidas artistas femeninas de gran nivel suben al escenario para dar vi­da a Chavela y sus Mujeres, Un Homenaje a Chavela Vargas.
Acompañadas del Mariachi Gama Mil y Los Macorinos, Ofelia Medina, Eugenia León, Ely Guerra, Ximena Sariñana y Ma­risoul serán las encargadas de conjurar la esencia de una de las presencias escénicas más importantes en el mundo, quien fue amiga de figuras como José Alfredo Jimé­nez, Frida Kahlo, Pedro Almodóvar y Joa­quín Sabina.
Con una vida dura tras el abandono de sus padres, padeció poliomielitis, mujer golpeada quien se ganó el pan trabajan­do como empleada doméstica hasta que en un programa de radio pudo mostrar su talento, de la mano de su padrino musical José Alfredo Jiménez, quien se convertiría en su compañero de parrandas.
Con una vida dura tras el abandono de sus padres, padeció poliomielitis, mujer golpeada quien se ganó el pan trabajando como empleada doméstica hasta que en un programa de radio pudo mostrar su talento de la mano de su padrino musical, José Alfredo Jiménez quien se convertiría en su compañero de parrandas.
Una mujer que para su tiempo desa­fío todo y a todos. Quién no recuerda que fue vetada de Televisa, según el documen­tal Chavela, dirigido por Catherine Gund y Dareska Kyi, la cantante costarricen­se-mexicana le habría dado baje con su damita a el mismisisísimo Emilio Azcá­rraga Milmo, El Tigre, quien en ese mo­mento tenía una relación con Arabella Árbenz Villanova, hija del expresidente de Guatemala, Juan Jacobo Árbenz.
El Tigre, con todo el poder que en ese tiempo tenía y a los 24 años de su no­via, le apoyó para que debutara en la pe­lícula Un alma pura, sin darse cuenta que Chavela le andaba pedaleando su bicicle­ta, pero el gusto le duro poco, ya que co­mo el amor y el dinero no se pueden ocul­tar, una vez que el empresario televisivo se percató de tal situación a cada una le dio su merecido: a Isabel debido a que mo­vió sus influencias para que fuera vetada de disqueras, radio y televisión en Méxi­co; y a Arabella fue expulsada del territo­rio azteca.
¿Qué tenía Chavela que a sus 45 con­quisto a una jovencita de 24? Por cier­to, un año más tarde se quitaría la vida a consecuencia de una depresión que am­bas, a la distancia, vivieron.
Fue hasta 1997, a la muerte de Azcá­rraga Milmo, que la cantante regresó a México y donde empezó a presentarse en conciertos hasta su muerte, en 2012 en un hospital de Cuernavaca, Morelos, a los 93 años debido a diversas complicaciones cardíacas y pulmonares.
Hoy, cinco extraordinarias artistas mexicanas se reunirán en el escenario del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, de la Dirección del Sistema de Teatros de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, para recordar la vida y la obra de una de las grandes voces de nuestros tiempos: Chavela y sus Mujeres, Un Home­naje a Chavela Vargas, la voz de La Chamana (como también era conocida).
Otra de las leyendas urbanas que hay sobre ella es su supuesto amorío con Fri­da Kahlo, de hecho la química que tuvie­ron fue tan grande que vivió en La Ca­sa Azul, junto a la pintora y el muralista Diego Rivera.
Nunca se confirmó su relación, porque de hecho se hablaba de que Kahlo y Die­go Rivera tenían una relación abierta, in­cluso aunque en el tiempo que se conocie­ron Frida estaba en cama fue allí cuando La Chamana le dedico dos rolitas: Paloma Negra y La Llorona.
Dos únicas presentaciones se llevarán a cabo el jueves 29 y viernes 30 de sep­tiembre, en el Teatro de la Ciudad Espe­ranza Iris, aunque espero un espectáculo con estas mujeres tenga más fechas por la República Mexicana, ya que será un de­leite poder disfrutar de estas voces jun­tas interpretando las canciones de Chá­vela Vargas.
La también llamada Dama del poncho rojo se dio el gusto de expresar a los cua­tro vientos que era lesbiana a los 81 años, en 2000, durante una entrevista.
Explícitamente una mujer valiente que no tuvo miedo al qué dirán. Como ella de­cía: “Nací para darme el gusto yo” y así vivió. Su muerte fue anunciada a través de las redes sociales con la frase: “Silen­cio, silencio: las amarguras volverán a ser amargas… se ha ido la gran dama Chave­la Vargas”.
La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.
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