Caso Evo: magistral distractor

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Erick Becerra

Al presidente Andrés Manuel López Obrador y a su gobierno, el caso de
Evo Morales le vino como anillo al dedo.
En su peor momento desde que asumió el poder, López Obrador enfrentó
la furia de la delincuencia organizada volcada contra los ciudadanos
en los casos de Culiacán y los LeBarón.
No fue una lucha intestina de policías y ladrones o en contra del
ejército mexicano o su incipiente Guardia Nacional. No.
Fueron ataques a ciudadanos inocentes, situación que puso a su
gobierno en tela de juicio y víctima de crítica ya no sólo por los
medios -a cuya mayoría fustiga, desdeña, agrede y califica de
adversarios- sino por los medios extranjeros -contra quienes el
adjetivo de conservadores no puede colocar- y de sectores del gobierno
y el poder público norteamericano.
Así, hábil, como es, Marcelo Ebrard encontró una forma de salvar a su
jefe y al gobierno que encabeza -al menos momentáneamente- del
linchamiento que llevaba semanas en contra de la 4T.
En medio de los daños por la fallida votación para nombrar en el
senado a Rosario Piedra Ibarra como titular de la CNDH, la guerra
interna en Morena y los pésimos resultados en materia económica, el
caso de Evo Morales fue un bálsamo.
Distrajo, desvió la atención, permitió al presidente asumirse como
líder salvador de la América Latina de izquierda -aunque él no lo sea-
y se erigió como paladín de la autodeterminación de los pueblos pobres
con el salvamento que hizo de Evo Morales.
Ahora bien, Marcelo Ebrard realizó actos de auténtica maestría
diplomática pero más política, razón que lo refuerza en la posibilidad
de ser el sucesor de AMLO.
Aún así me salta la duda: ¿cómo puede Marcelo decir que el gobierno de
México está dando seguridad y libertad a Evo, si no puede garantizar
esos dos derechos a los propios mexicanos?
No obstante, los costos internos y ante Estados Unidos de la decisión
de traer a México a Evo aún estar por verse y serán insospechados.
La sociedad mexicana interesada en los asuntos públicos evidenció las
diferencias entre quien es apoyan todo lo que haga la 4T ya parezca
populismo o reivindicación de la pobreza como generador de víctimas
sociales y los que podrían denominarse educados, clase media o
simplemente privilegiados.
Es un mundo de locos. Una profunda herida puede crecer en medio de una
jugada maestra de política internacional que se ve muy bien en la TV
pero cuyo costo político será de grandes dimensiones.

Gracias y nos leemos mañana.
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