
Una taza de café puede dejar algo más que su aroma: también puede convertirse en materia prima para crear nuevos materiales. Esa es la apuesta de Yessica Díaz Díaz, estudiante de Ingeniería Textil de la BUAP, quien trabaja en el desarrollo de un bioplástico elaborado con residuos de café.
La propuesta busca aprovechar un desecho orgánico y darle una aplicación dentro de industrias que actualmente dependen en gran medida de materiales sintéticos derivados del petróleo.
El bioplástico desarrollado por la estudiante presenta características que podrían favorecer su utilización en productos textiles. Entre sus propiedades se encuentran la resistencia al agua, a temperaturas elevadas, a la tracción y a movimientos bruscos, además de contar con propiedades antifúngicas.
Su posible aplicación no se limita a la ropa. El material podría utilizarse en recubrimientos y accesorios textiles, mientras que sus características también abren la posibilidad de explorar aplicaciones dentro de la industria automotriz.
Para elaborar el material, Díaz Díaz somete los residuos del café a un proceso de deshidratación y los combina con diferentes aditivos. Dependiendo del secado y de las pruebas realizadas, el procedimiento puede extenderse entre 72 y 128 horas y requiere alrededor de 250 mililitros de agua.
La investigación representa una alternativa frente al impacto ambiental asociado con los materiales sintéticos utilizados en la industria textil. Muchos de ellos pueden permanecer durante cientos de años antes de degradarse, mientras que diversas etapas de fabricación y tratamiento de textiles requieren un elevado consumo de agua.
Actualmente, el proyecto permanece en fase de laboratorio. El siguiente reto para la estudiante será perfeccionar la formulación del bioplástico y estudiar las condiciones necesarias para llevarlo de una escala experimental a una producción industrial.
Los avances fueron presentados en el Primer Concurso de Sostenibilidad Textil (FEST-TEX 2026), organizado por la Facultad de Ingeniería de la BUAP.
Más que desechar los restos del café, el proyecto plantea convertirlos en un recurso: una alternativa que podría unir aprovechamiento de residuos, innovación y búsqueda de materiales con menor impacto ambiental.










