

Carlos Gómez / @gomezcarlos79
Las dos derrotas que sufrió Claudia Sheinbaum ante sus aliados del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) calaron profundo en Morena y exhibieron la falta de liderazgo de la presidenta.
La Reforma Electoral y el Plan B, como los planteó Claudia Sheinbaum, simplemente no pasaron porque al PVEM y el PT no les beneficiaba y aunque Morena tiene la mayoría en las Cámaras de Diputados y Senadores no les alcanzó y quedaron en manos de sus aliados.
Sin embargo, hubo una traición abierta hacia el proyecto electoral de Claudia Sheinbaum y sus aliados resultaron los ganadores del conflicto en la Cuarta Transformación.
Por más que los líderes de Morena digan que no pasa nada, que no hubo fractura, que no hubo una derrota política, la realidad es otra.
Morena quedó exhibido como un partido con muchas debilidades, falta de liderazgos y de un mando único y real como lo tuvo Andrés Manuel López Obrador sobre sus aliados.
Y les guste o no, Claudia Sheinbaum no tiene ese liderazgo.
Y en Morena lo saben, por eso la derrota ante sus aliados caló más.
Pero siempre habrá tiempo para una revancha y el 2027 parece el escenario perfecto para que Morena cobre facturas a sus aliados.
Ya veremos de qué está hecha Claudia Sheinbaum ante la traición de sus aliados.
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