Lo femenino… en el malestar ¿de quién?

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Ojalá podamos ser desobedientes,
cada vez que recibimos órdenes
que humillan nuestra conciencia
o violan nuestro sentido común
Eduardo Galeano

María Estela Morales

El sometimiento de la mujer y la misoginia comenzó con la aparición del patriarcado a fin de perpetuar la paternidad y la transmisión de la propiedad del individuo a sus hijos.
Dentro de las violencias de la humanidad, muchas mujeres fueron acusadas de “brujas”.
Me gustaría iniciar esta columna con la narración de la historia de una mujer excepcional, que vivió en los tiempos del descenso en el Imperio Romano, en esa época las mujeres no tenían acceso al saber, eran consideradas como propiedad del hombre con el que estaban bajo su tutela, podría tratarse del padre, hermanos o esposo.
El hombre era quién decidía sobre el destino de ésta, en esos días la esclavitud era legal, así como la imposición de ideas con sangre era lo más esperable, fue considerada por los historiadores como la primera mujer científica, Hypatia de Alejandría.
Hypathia cultivó varias disciplinas: filosofía, matemáticas, astronomía, música y durante veinte años se dedicó a enseñar todos estos conocimientos.
De este modo, llegó a simbolizar el conocimiento y la ciencia, por ello, los primeros cristianos identificaron como paganismo.
Aquellos eran tiempos difíciles para los paganos, ya que el cristianismo se estaba imponiendo. Fueron épocas de persecución para todo aquel que no se convirtiera al cristianismo y renegara de todos los conocimientos adquiridos.
Hypatia se negó a traicionar sus ideas y convertirse a esta religión por lo que fue acusada de conspiración y brujería contra el líder cristiano de Alejandría.
La modificación del rumbo en la historia: feminicidio
Esta acusación fue aprovechada por un grupo de fanáticos religiosos que, de una manera cruel, pusieron fin a su vida.
Fue asesinada brutalmente, mientras regresaba a casa, la golpearon, arrastraron, desnudaron, descuartizaron y exhibieron su cuerpo por toda la ciudad, en señal de triunfo, enviando un mensaje del peligro que representaba para estos hombres, una mujer culta y emitir un mensaje para silenciar a las demás.
De acuerdo a relatos históricos, se podría nombrar como uno de los primeros feminicidios, pues, se tiene en cuenta que este crimen fue cometido bajo la dinámica de la aversión o falta de confianza hacia la mujer, la pérdida o despojo de lo humano convirtiéndose en materia sobre la cual se ejercía poder, separando a la mujer de toda consideración y respeto en relación al hombre de aquellos tiempos.
Tal como lo expone el Dr. José Eduardo Tappan Merino, Antropólogo y Psicoanalista, sobre cómo se legitimaron este tipo de asesinatos de mujeres, bajo acusaciones sin fundamento, basadas en el fanatismo y la imposición de ideologías, pues no fueron casos aislados, sino que se trató de un ginecocidio; es decir, el exterminio sistemático de mujeres líderes por motivos religiosos, políticos y de género, influyendo esto en el cambio de rumbo en la historia.
Desde el inicio de la lucha social por los derechos de las mujeres se ha buscado una explicación de lo que se considera en la actualidad ajeno, extraño, opuesto, insubordinado, lo oscuro, lo que molesta a un cierto grupo de hombres y mujeres… lo femenino.
Pero por qué lo femenino genera tanta polémica y malestar desde épocas pasadas y en la actual, qué sucede con este aspecto de lo humano, acaso no se considera como tal, por ello se crean variedad de pensamientos y creencias en torno a ello.
De dónde y desde cuando surge lo misterioso de lo femenino, y provoca tantas suspicacias que han dirigido el rumbo de la mujer en la historia, en lo cultural, político y económico.
La posición de la mujer desde tiempos remotos ha sido enzarzada con lo femenino como sinónimo de esta palabra.
A partir de los hechos observados en nuestro entorno, la postura del hombre actual ha cambiado para relacionarse con la mujer, pues la destreza masculina es campo fértil para las mujeres.
Mientras los hombres han comenzado a padecer síntomas típicos en otros tiempos, de lo femenino: celos, temor a la pérdida del amor, preocupación por la imagen física, preocupación por los hijos, etc.
En fin, lo que en la actualidad es nombrado como nuevas masculinidades, que ofrecen una posibilidad para aceptar este lado tan negado y estigmatizado para ellos.
El juego de la asignación de roles, tal vez ha dado lugar para establecer conductas exclusivas de determinado sexo, sin embargo, existe una gama de posibilidades en relación a lo femenino y lo masculino.
Pareciera que lo femenino y masculino se ha confundido con identidad, sin embargo, va más allá de esto, se trata de modos de conflicto, por lo que sería válido cuestionar.
¿Cuáles son los motivos por los cuales no ha cesado el exterminio de mujeres?
¿Qué es lo que remite al hombre, lo femenino?
¿Qué posibilidades habría para nuestra sociedad, aceptar los modos de conflicto de lo femenino y lo masculino que existe en el hombre y la mujer?
¿Estamos a salvo de fanatismos? ¿Aún estamos a tiempo de crear posibilidades restaurativas para nuestra historia?

Autora: Mtra. María Estela Morales.
Docente y Psicoanalista, egresada de la Mtría en Psicología Clínica en UPAEP, Investigación e Intervención Psicoanalítica de causas sociales en México, miembro de Lapsus de Toledo y Apertura en Investigación y Psicoanálisis.